Es suficiente la leche materna a partir de los 6 meses?

 

¿Por qué no es suficiente la leche materna a partir de los 6 meses?lactancia-materna

 

La alimentación y el sueño son los dos grandes quebraderos de cabeza de la crianza de un bebé sano en sus primeros meses de vida. Con respecto a la nutrición, muchas veces los padres se preguntan: ¿cuándo estará preparado mi hijo para dejar de tomar leche -materna o de fórmula- en exclusiva? ¿no será muy pronto para que empiece ya a comer ‘sólido’? ¿cómo introducir los alimentos: totalmente triturados o no? ¿por qué primero la fruta y no los cereales o las verduras? Para el doctor José Manuel Moreno Villares, pediatra experto en Nutrición Clínica del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid, poco importa el orden de los factores, ya que en la mayoría de los países se suma la tradición y los alimentos disponibles en cada uno al por qué se da antes una cosa u otra. “La razón de que en España sean los cereales de lo primero que se introduce en la dieta”, explica Moreno Villares, “la encuentra uno cuando viaja por el centro de la península: campos inmensos de trigo, poco color verde… ¿con qué se empezaría a alimentar un niño cuando se produjera el destete en esa tierra?” Lo importante es tener en cuenta el desarrollo del niño (puede masticar y la digestión es más madura) y no si se introduce antes la verdura o la fruta.

Pero, sobre todo, la introducción de la alimentación complementaria en el bebé a partir del sexto mes tiene su principal razón en que sólo la leche no es suficiente para cubrir las necesidades de energía y proteínas necesarias para su crecimiento y también porque la leche materna tiene en baja cantidad algunos nutrientes imprescindibles:

  1. El hierro, hasta entonces ha sido suficiente con el procedente del “exceso” de glóbulos rojos con el que nacen los niños y con los aportes de la leche -muy bajo-, pero esos depósitos son insuficientes a partir de entonces. De hecho, según los datos del estudio Eurogrowth, algo más del 7% de los lactantes tiene ferropenia (hierro bajo) y un 2% anemia ferropénica. “En mi experiencia”, señala Moreno Villares, “las lactancias maternas exclusivas muy prolongadas se asocian con frecuencia a ferropenia”. El hierro, presente en los cereales, las espinacas, el huevo, la carne roja, etcétera, contribuye al correcto funcionamiento del sistema circulatorio y a la producción de glóbulos rojos.
  2. Vitamina D. La leche materna tiene una cantidad muy baja de vitamina D y por eso hay que administrarla a los niños durante el primer año, con independencia del tipo de alimentación que reciban. La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber el calcio, esencial para los huesos y su ausencia puede producir raquitismo.
  3. Vitamina B12. Los niveles de B12 en la leche materna dependen de la dieta de la madre. Esto es especialmente importante en las madres vegetarianas ya que la vitamina B12, que mantiene los glóbulos rojos en buen estado, está en la mayoría de alimentos de origen animal.
  4. DHA (ácido graso de la serie omega-3). Al igual que la B12, los niveles de DHA en la leche dependen del consumo en productos que los contengan -fundamentalmente pescado- por parte de la madre. Esa es una de las razones por la que se introduce relativamente pronto el pescado en la dieta del bebé (entre los meses 7 y 9). El consumo de DHA es importante para el desarrollo del cerebro y la salud ocular.
  5. Zinc. Los niveles de zinc en la leche materna caen a lo largo de la lactancia y la suplementación de la madre no consigue aumentar de forma notoria los niveles en su leche, por lo que debe proceder de otros alimentos. El zinc, presente fundamentalmente en las carnes, mantiene sanos los huesos, los dientes y la piel y tiene un papel relevante en el metabolismo de las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas.
Fuente:http://www.elmundo.es/yodona

 

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