Tag Archives: gimnasia

Ventajas de hacer ejercicio durante el embarazo

ejercicios¿Hacer ejercicio te suena a obligación? Aquí tienes siete fantásticas razones que te harán cambiar de opinión ¡y ejercitarte con gusto! 

1. Tendrás más energía

El embarazo puede robarte la energía que necesitas para realizar tus actividades cotidianas, pero el ejercicio te la devolverá si lo practicas con regularidad. La actividad física fortalece tu sistema cardiovascular, así que te cansarás menos. Además, al tonificar los músculos, podrás hacer tus tareas con menos esfuerzo, desde ir de compras hasta participar en largas reuniones en tu trabajo.

De acuerdo con el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos (ACOG), es sano y seguro que durante el embarazo hagas 30 minutos o más de ejercicio físico moderado todos los días, siempre y cuando no haya ninguna condición médica o complicación que, según tu médico, te impida hacer ejercicio o limite tu nivel de actividad física.

Antes de correr a una clase de aeróbicos o zambullirte en una piscina, asegúrate de que conoces las reglas básicas de seguridad para ejercitarse, y lee nuestros consejos para empezar un programa de ejercicios.

2. Dormirás mejor

No es fácil encontrar una posición cómoda para dormir de noche cuando tienes varios kilos de más en la pancita. El ejercicio te ayudará a gastar la energía que te sobre y te cansará lo suficiente para que logres relajarte y dormir como un bebé. (Lee más consejos para dormir bien durante el embarazo.)

3. Atenuarás las molestias del embarazo

El ejercicio físico, realizado con regularidad, estira y fortalece la musculatura, y esto ayuda a contrarrestar las molestias y los dolores típicos del embarazo. Los ejercicios de estiramiento alivian el dolor de espalda, caminar mejora la circulación sanguínea, y nadar ayuda a fortalecer los músculos abdominales.

Aprende más acerca de estos y otros tipos de ejercicios físicos recomendables durante el embarazo.

4. Estarás mejor preparada para el parto

Tiene sentido: cuanto más en forma estés, más fuerza y resistencia tendrás para la hora del parto y nacimiento. Dar a luz es casi como correr una maratón, y requiere mucho aguante, determinación y concentración. Aunque no se han realizado muchos estudios sobre el tema, entrenarse para el parto a través del ejercicio físico puede facilitar el parto y hasta acortar la duración del mismo.

5. Reducirás el estrés y mejorarás tu ánimo

La llegada de un bebé es una experiencia única que cambiará para siempre tu vida. Aunque te sientas muy feliz de estar encinta, es posible que el embarazo y la perspectiva de ser mamá te tengan también un poquito ansiosa. De acuerdo con un estudio científico, el ejercicio aumenta nuestros niveles de serotonina, que es una sustancia química producida por el cerebro y ligada a nuestro estado de ánimo. Un nivel más alto de serotonina mejora el humor.

Aprende a diferenciar entre la verdadera depresión prenatal y los cambios de humor típicos del embarazo.

6. Mejorarás tu autoimagen

No te desesperes si notas que tu peso empieza a subir más de la cuenta. En lugar de pelearte contra la báscula, mantente activa y verás que no sólo te sentirás mejor, sino que también será más probable que tengas un aumento de peso saludable hasta el final del embarazo.

7. Recuperarás la forma más rápidamente

Esto, por sí solo, puede motivarte lo suficiente para que sigas un programa de ejercicios durante el embarazo. Al mantener los músculos fuertes y tonificados durante los nueve meses de espera, regresarás con mucha más facilidad a tu peso normal después de dar a luz.

Fuente: http://espanol.babycenter.com

Demuestran que el ejercicio de alta intensidad beneficia a la embarazada y al feto

La investigación se llevó a cabo con una deportista a la que se sometió durante toda la gestación a disciplinas como atletismo, natación o ejercicios de musculación con pesas

Demuestran que el ejercicio de alta intensidad beneficia a la embarazada y al feto

UGR
María Luisa Baena en una de las pruebas realizadas por el profesor de la UGR Ángel Gutiérrez Sainz

El ejercicio de alta intensidad durante el embarazo es beneficioso tanto para el feto como para la madre. Así lo ha demostrado una investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Granada.

Los investigadores realizaron un seguimiento exhaustivo durante más de un año a una deportista, María Luisa Baena, quien tanto antes de quedarse embarazada como durante toda la gestación se sometió a entrenamiento deportivo de alta intensidad que incluyó disciplinas como atletismo, natación o ejercicios de musculación con pesas.

La paciente se sometió a numerosas pruebas médicas que incluían prueba de esfuerzo máximo con control de ECG de 12 derivaciones, tomas de tensión arterial, saturación de oxihemoglobina, RPE y lactacidemia, entre otras variables.

«Su bebé nació a término, en la semana 40 de gestación, completamente sano, y hasta el último día María Luisa estuvo entrenando», explica Ángel Gutiérrez Sainz, profesor del departamento de Fisiología de la Universidad de Granada y autor principal de este estudio.

No en vano, en el período analizado, María Luisa, «que se sometió semanalmente a rigurosos controles médicos para garantizar su buen estado de salud y el de su bebé, corrió una media maratón (21,097 kilómetros) y se sometió a varias pruebas de fondo, una de ellas de 10 kilómetros, incluso durante el tercer trimestre del embarazo».

El investigador de la UGR afirma que el ser humano «es el único animal que reduce su actividad física durante el embarazo, por miedo a un parto prematuro o a problemas para el feto. Las leonas, por ejemplo, cazan hasta el último día. Tenemos que acabar con la creencia de que una mujer encinta está enferma, y normalizar la práctica deportiva durante la gestación».

Aunque se han hecho investigaciones similares en Estados Unidos o Australia, el trabajo realizado en la UGR «es el más completo que se ha llevado a cabo hasta la fecha en una mujer embarazada».

El profesor Gutiérrez destaca que hay que desterrar el miedo a la actividad física durante el embarazo. «Una mujer sana sin patologías previas no sólo puede, sino que debe hacer ejercicio hasta el final del embarazo, salvo que un médico le indique lo contrario. Lo que realmente es un problema es vivir un embarazo sedentario, pues puede condicionar negativamente el metabolismo del bebé, convirtiéndolo en obeso, y la salud de la madre, con enfermedades asociadas como la diabetes gestacional».

Fuente: http://www.abc.es/sociedad/20150523/abci-ejercicio-intensidad-embarazo-201505221252.html

¡Antes de procrear, pierdan peso!

  • La obesidad de los padres puede aumentar la mortalidad de los bebés

  • Obesidad y sobrepeso están aumentando en mujeres en edad de procrearpareja-feliz-el-cargando-a-ella-de-fondo-el-mar-y-el-atardecer

En el estudio se han analizado millones de nacimientos producidos en Suecia.

Antes de cualquier plan,si quieres asegurar el máximo bienestar a tu futura descendencia, encárgate primero de perder peso y mantenerte lejos de la obesidad. Este consejo dista de ser solo para las futuras madres, los padres también han de ocuparse, como lo demuestran sendos estudios publicados esta semana en las revistas British Medical Journal y Cell.

El primero de los estudios deja muy claro que la obesidad está lejos de ser una amenaza velada para los futuros hijos porque, de hecho,puede aumentar la mortalidad de los bebés, como lo ha demostrado el estudio basado en cohortes en el que se han analizado los casi dos millones de nacimientos producidos en Suecia entre 1992 y 2010 y se ha comparado su supervivencia con el índice de masa corporal de las madres.

Las tasas de mortalidad infantil en mujeres con un peso normal eran de 2,4 de cada 1.000 nacimientos y el porcentaje aumentaba a 5,8 en las mujeres con obesidad grado 3, aquellas con un índice de masa corporal superior a 40. El sobrepeso y la obesidad grado 1 (IMC de 30 a 34) se asociaban con un incremento modesto del riesgo de mortalidad infantil y la obesidad grado dos casi duplicaba el riesgo.

“El sobrepeso y la obesidad materna se asocian con mayores riesgo de mortalidad infantil debido a un aumento del riesgo en nacimientos a término y una mayor prevalencia de nacimientos prematuros”, concluyen los autores, del Karolinska University Hospital (Suecia) y la University of Michigan School of Public Health (EEUU).

En un editorial que acompaña a la publicación del estudio, la investigadora del Oslo University Hospital (Noruega) Katrine Mari Owe advierte del riesgo de este hallazgo, teniendo en cuenta que tanto la obesidad como el sobrepeso están aumentando en mujeres en edad de procrear.

La editorialista apunta un dato crucial y es que este hallazgo no ha de desanimar a las mujeres que ya están embarazadas. La ciencia, según aporta en su texto la autora, ha demostrado que son más eficaces las estrategias para reducir peso en las primeras etapas del embarazo que las que se inician justo antes del embarazo.

En cualquier caso, ni la relación del IMC con el riesgo de mortalidad infantil ni el efecto de las intervenciones para reducir el problema son asuntos cerrados ni con éste ni con el resto de artículos publicados hasta el momento. Por el contrario, Mari Owe apunta a que la ciencia ha de enfocarse aún más en esta materia, cuya resolución no hay duda de que implicaría beneficios para la sociedad.

Aunque en moscas de la fruta, el segundo de los trabajos -el publicado en Cell- deja claro que las dietas altas en azúcar de los padres (varones) afectan a la futura obesidad de la descendencia. Es una evidencia similar a la ya observada en ratones y en humanos y, según los autores, el estudio de cómo ciertos trazos metabólicos se heredan puede ayudar a los investigadores a determinar si esta herencia se puede alterar.

Los científicos del Max Planck Institute of Inmunobiology and Epigenetics (Alemania) buscaron con sus experimentos analizar si las fluctuaciones en la dieta paterna podían impactar en la siguiente generación, con resultado positivo. Una presencia elevada de azúcar incrementaba la expresión génica a través de cambios epigenéticos, que afectan a la actividad génica pero sin cambiar la secuencia original de ADN.

“Para explicarlo en términos informáticos, si nuestros genes son el hardware, nuestra epigenética es el software que decide cómo se utiliza este hardware”, exlica Anita Öst, una de las autoras de la investigación, que añade: “Lo que sucede es que la dieta del padre reprograma ese software epigenético de forma que los genes necesarios para producir grasa se despiertan en sus hijos“.

A partir de este hallazgo, la ciencia ha de centrar en saber si esas modificaciones epigenéticas generadas por la dieta paterna pueden, de alguna forma, reconducirse en la infancia. Mientras tanto, solo queda un consejo: procurar no tener hijos si no se está en un peso razonable.

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2014/12/12/5489ef9ae2704efd1d8b4570.html?a=03e3b8aa2741f752282a86483a77f75c&t=1418373249