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¿Cuánto peso debo ganar durante el embarazo?

¿Cuánto peso debo ganar durante el embarazo?

Durante el embarazo, debes satisfacer tus necesidades nutricionales y las de tu bebé, pero no necesitas “comer para dos”. El tipo de alimentos que consumas es mucho más importante que la cantidad; el aumento de peso recomendado durante el embarazo depende de tu estado de salud y tu índice de masa corporal (IMC) previo al embarazo.

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El incremento de peso según el IMC previo a la gestación

El IMC es un ratio que se calcula a partir de la estatura y el peso, y que se usa para determinar si el peso de una persona se encuentra por debajo de lo normal, si es normal o si la persona tiene sobrepeso o es obesa. Si tu peso era normal en relación a este índice, deberías ganar entre 10 y 15 quilos, a lo largo de la gestación. Si tu peso era inferior al rango de normalidad, deberías ganar más peso que alguien con un peso normal antes del embarazo. Si presentabas sobrepeso u obesidad, el aumento de peso debe ser inferior.

DELGADA: IMC inferior a 20 – Aumento de hasta 12,5 kg
NORMAL: IMC entre 20 y 25 – Aumento de 11,5 kg
SOBREPESO: IMC entre 25 y 30 – Aumento de 7 kg
OBESA: IMC entre 30 y 40 – Aumento de 7 kg

El incremento de peso, por trimestres

Es recomedable que la embarazada vaya ganando peso progresivamente. Así:

  • En el primer trimestre de embarazo se aumenta poco de peso, lo recomendable es entre 0,5 y 1,5 Kg. Hay mujeres que incluso no engordan nada o pierden peso debido a la presencia de náuseas y vómitos.
  • En el segundo trimestre se recomienda un aumento entre 3,5 y 4 kg de peso.
  • El tercer trimestre es el de mayor aumento de peso, debido también a que hasta el momento el feto se estaba desarrollando, pero apenas incrementaba de peso. Se recomienda un aumento de 5 a 5,5 kg, es decir unos 400 gramos cada semana.

¿Afectan el sobrepeso y la obesidad al embarazo?

Las mujeres con sobrepeso u obesidad tienen un mayor riesgo de presentar problemas a lo largo del embarazo, concretamente, diabetes gestacional, hipertensión, preclampsia (complicación de la gestación relacionada con la placenta, en la que la presión arterial de la gestante se eleva y aparecen niveles aumentados de proteínas en la orina), parto prematuro y/o parto por cesárea.

Los bebés de madres con obesidad o sobrepeso también presentan un mayor riesgo de desarrollar defectos de nacimiento, como macrosomía, es decir, tamaño fetal aumentado por encima de la normalidad, con posibles lesiones en el parto, y obesidad infantil.

Fuente: http://inatal.org/

El sobrepeso, enemigo del embarazo

  • Contribuyen a la aparición de problemas durante el embarazo y el parto

  • El peso máximo que una mujer debería ganar durante su gestación son 12 kilos

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Datos de 10.000 mujeres

No más de 12 kilos. Ese es el límite de peso que una mujer debería ganar durante su gestación. Pero, a la hora de planificar un embarazo sano, también hay que tener en cuenta el peso con el que se parte al inicio. No sólo es una cuestión de comodidad, el sobrepeso o la obesidad conllevan, además de importantes alteraciones metabólicas, un mayor riesgo de tener un bebé demasiado grande para su edad.

Así lo constata un estudio publicado en la revista científica ‘Diabetes Care’ en el que, tras examinar los datos de 10.000 mujeres embarazadas, de las cuales algunas habían desarrollado diabetes gestacional, ha constatado que aquellas con sobrepeso tienen un 65% más de probabilidades de tener bebés con más peso mientras que las mujeres obesas tienen una probabilidad del 163%. Además, si se gana un exceso de peso durante el embarazo contribuye a que el feto tenga un peso mayor al que corresponde para su edad gestacional.

“El sobrepeso antes del embarazo, la diabetes gestacional y el exceso de peso ganado durante la gestación contribuyen a la aparición de problemas durante el embarazo y el parto”, afirma la principal autora de este estudio, Mary Helen Black, investigadora de la organización californiana ‘Kaiser Permanente’, proveedora de servicios de salud y seguros médicos en Estados Unidos. El trabajo también demuestra que los bebés excesivamente grandes tienen más riesgos de complicaciones en el parto y de desarrollar a lo largo de su vida obesidad o sobrepeso.

No más de 12 kilos

“Una mujer debe engordar durante su embarazo entre nueve y 11 kilos; eso es lo ideal”, afirma Jackie Calleja, especialista en Ginecologia y Obstetricia del Hospital Quirón de Madrid. Explica que la salud de un embarazo no va asociada al peso. “Hay un error al pensar que cuanto más peso se gane más saludable será el embarazo y eso no es cierto”, asegura el doctor quien puntualiza además que por cada mes de gestación lo ideal es ir ganando un kilo o kilo y medio.

Del mismo modo, el ginecólogo José Manuel Ramón y Cajal, del Hospital San Jorge de Huesca afirma esta misma idea. “Normalmente, se debe de engordar un kilogramo al mes”, para llegar a finalizar la gestación con no más de 12 kilos extra.

Complicaciones durante el parto y embarazo

“Las pacientes con sobrepeso al inicio de la gestación tienen más riesgo en desarrollar diabetes gestacional y con o sin ella, más posibilidades de tener fetos grandes”, afirma el doctor Ramón y Rajal. Por tanto, si ésta no se diagnostica correctamente con pruebas durante el periodo de gestación y después no se controlan los niveles de glucemia, puede que se esté desarrollando un “feto macrosoma” con posibilidades de problemas en el parto. Uno de ellos es la distocia de hombros (dificultad para que los hombros pasen por encima de la sínfisis púbica) con lo que se aumenta la mortalidad y morbilidad materno-fetal.

Añade también que es importante valorar en primer lugar el Índice de masa corporal y evaluar, si hay obesidad, si puede estar producida por ciertas patologías, como ocurre en el síndrome de ovario poliquístico donde puede existir unas alteraciones en el metabolismo de la insulina. “Al inicio del embarazo se tolera bien la glucosa pero conforme avanza la gestación se producen en la placenta sustancias que hacen que la insulina trabaje peor, por tanto, hay que vigilarla, confirma el experto.

Por todo esto, el sobrepeso es algo totalmente desaconsejable durante el embarazo, asegura por su parte el doctor Calleja. “Durante el embarazo, se producen muchas alteraciones metabólicas, aumento del colesterol, viscosidad sanguínea que aumenta el riesgo de trombosis, etc. El sobrepeso lo que hace es aumentar todas estas alteraciones”.

Dieta y ejercicio de forma continuada

Dieta equilibrada y ejercicio. Esta es la fórmula perfecta que señalan los especialistas. Concretamente, el doctor Alfonso Luis Calle, Jefe de Servicio de Endocrinología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, confirma rotundamente: “Hay que evitar el sedentarismo”. Aconseja ejercicio físico diario y de forma continuada durante al menos 30 minutos al día.

En cuanto a la alimentación, recomienda una dieta equilibrada libre de grasas y azúcares añadidos. Apunta consumir un plato verde con la comida y con la cena, terminando con una pieza de fruta y con tres lácteos diarios. Además, puntualiza: “la fruta debe tomarse entera, no en zumo”. Explica que en contra de lo que la gente piensa, los zumos no son tan saludables, pues aunque sean naturales, pierden la fibra intacta que tiene la fruta y disminuyen los valores antioxidantes.

Por su parte, el doctor Calleja recomienda 2000 calorías diarias y evitar grasas saturadas, fritos, especias, así como comer carne y pescados hervidos, asados o a la plancha, eliminando totalmente los empanados o los estofados.

Fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/08/14/mujer/1344962138.html

¡Antes de procrear, pierdan peso!

  • La obesidad de los padres puede aumentar la mortalidad de los bebés

  • Obesidad y sobrepeso están aumentando en mujeres en edad de procrearpareja-feliz-el-cargando-a-ella-de-fondo-el-mar-y-el-atardecer

En el estudio se han analizado millones de nacimientos producidos en Suecia.

Antes de cualquier plan,si quieres asegurar el máximo bienestar a tu futura descendencia, encárgate primero de perder peso y mantenerte lejos de la obesidad. Este consejo dista de ser solo para las futuras madres, los padres también han de ocuparse, como lo demuestran sendos estudios publicados esta semana en las revistas British Medical Journal y Cell.

El primero de los estudios deja muy claro que la obesidad está lejos de ser una amenaza velada para los futuros hijos porque, de hecho,puede aumentar la mortalidad de los bebés, como lo ha demostrado el estudio basado en cohortes en el que se han analizado los casi dos millones de nacimientos producidos en Suecia entre 1992 y 2010 y se ha comparado su supervivencia con el índice de masa corporal de las madres.

Las tasas de mortalidad infantil en mujeres con un peso normal eran de 2,4 de cada 1.000 nacimientos y el porcentaje aumentaba a 5,8 en las mujeres con obesidad grado 3, aquellas con un índice de masa corporal superior a 40. El sobrepeso y la obesidad grado 1 (IMC de 30 a 34) se asociaban con un incremento modesto del riesgo de mortalidad infantil y la obesidad grado dos casi duplicaba el riesgo.

“El sobrepeso y la obesidad materna se asocian con mayores riesgo de mortalidad infantil debido a un aumento del riesgo en nacimientos a término y una mayor prevalencia de nacimientos prematuros”, concluyen los autores, del Karolinska University Hospital (Suecia) y la University of Michigan School of Public Health (EEUU).

En un editorial que acompaña a la publicación del estudio, la investigadora del Oslo University Hospital (Noruega) Katrine Mari Owe advierte del riesgo de este hallazgo, teniendo en cuenta que tanto la obesidad como el sobrepeso están aumentando en mujeres en edad de procrear.

La editorialista apunta un dato crucial y es que este hallazgo no ha de desanimar a las mujeres que ya están embarazadas. La ciencia, según aporta en su texto la autora, ha demostrado que son más eficaces las estrategias para reducir peso en las primeras etapas del embarazo que las que se inician justo antes del embarazo.

En cualquier caso, ni la relación del IMC con el riesgo de mortalidad infantil ni el efecto de las intervenciones para reducir el problema son asuntos cerrados ni con éste ni con el resto de artículos publicados hasta el momento. Por el contrario, Mari Owe apunta a que la ciencia ha de enfocarse aún más en esta materia, cuya resolución no hay duda de que implicaría beneficios para la sociedad.

Aunque en moscas de la fruta, el segundo de los trabajos -el publicado en Cell- deja claro que las dietas altas en azúcar de los padres (varones) afectan a la futura obesidad de la descendencia. Es una evidencia similar a la ya observada en ratones y en humanos y, según los autores, el estudio de cómo ciertos trazos metabólicos se heredan puede ayudar a los investigadores a determinar si esta herencia se puede alterar.

Los científicos del Max Planck Institute of Inmunobiology and Epigenetics (Alemania) buscaron con sus experimentos analizar si las fluctuaciones en la dieta paterna podían impactar en la siguiente generación, con resultado positivo. Una presencia elevada de azúcar incrementaba la expresión génica a través de cambios epigenéticos, que afectan a la actividad génica pero sin cambiar la secuencia original de ADN.

“Para explicarlo en términos informáticos, si nuestros genes son el hardware, nuestra epigenética es el software que decide cómo se utiliza este hardware”, exlica Anita Öst, una de las autoras de la investigación, que añade: “Lo que sucede es que la dieta del padre reprograma ese software epigenético de forma que los genes necesarios para producir grasa se despiertan en sus hijos“.

A partir de este hallazgo, la ciencia ha de centrar en saber si esas modificaciones epigenéticas generadas por la dieta paterna pueden, de alguna forma, reconducirse en la infancia. Mientras tanto, solo queda un consejo: procurar no tener hijos si no se está en un peso razonable.

Fuente: http://www.elmundo.es/salud/2014/12/12/5489ef9ae2704efd1d8b4570.html?a=03e3b8aa2741f752282a86483a77f75c&t=1418373249